Piden que los vigilantes del CETI vayan armados “como dice la Ley”

La asociación en favor de los intereses de la seguridad privada, Marea Negra, considera que los trabajadores del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) deberían llevar a cabo sus funciones en el centro acompañados de un arma. Así lo indicó ayer a El Faro el vicepresidente de esta organización, José Antonio Carbonell, que añadió que es una cuestión que está recogida en la Ley 5/2014 que regula las condiciones laborales de estos profesionales.
“En concreto, en el artículo 40 apartado D se especifica que los trabajadores de seguridad que tratan con extranjeros deben tener un arma”, especifica el representante de esta asociación.
Así pues, Carbonell apunta que si estos trabajadores no cuentan con este material es porque la empresa tendría que pagarles unos 10 euros más por hora
Material antidisturbio
“Con una defensa (porra) y con unos grilletes el vigilante se ve indefenso. No sirven de nada”, asegura, por otra parte, el vicepresidente de Marea Negra, que señala también que los trabajadores tendrían que contar con “material antidisturbios” como escudos o cascos, además de tener chalecos protectores y “guantes contra los posibles cortes”. Asimismo, Carbonell considera que los vigilantes deberían tener “un uniforme en condiciones” con las suficientes medidas de seguridad que protejan al trabajador.
Ante esta situación, El Faro preguntó por qué no se está cumpliendo la Ley y por qué no hay controles que hagan que ésta se cumpla. La respuesta del representante de Marea Negra fue que los encargados de realizar este seguimiento son miembros de la Delegación del Gobierno, por lo que apunta que “el pez no se va a morder su propia cola”.
Detector de metales
Otra de las carencias que la asociación pone sobre la mesa acerca de las condiciones del CETI es la falta, a su parecer, de un detector de metales, una medida que impediría que los residentes tuvieran armas blancas.
“Los controles que se están haciendo son con una paleta detectora y se realizan de forma aleatoria”, apunta Carbonell que, preguntado sobre críticas que hablan de medidas policiales en el centro, responde que no considera que los residentes del CETI sean criminales, pero cree que, al venir de países con situaciones difíciles, pueden verse impulsados a tomar medidas desesperadas. “Estas personas vienen de pasarlo muy mal”, sentencia.
“No creemos que sean delincuentes, pero lo pasan mal”
Sobre las reivindicaciones y peticiones que hace la asociación en favor de la seguridad privada, Marea Negra, su vicepresidente, José Antonio Carbonell dice que piden más seguridad y formación para los vigilantes, pero “no porque creamos que los inmigrantes son delincuentes, sino porque vienen de países con situaciones muy difíciles donde lo pasan mal”.
Por lo tanto, a este respecto, el responsable de esta organización apunta que “en una situación extrema, las personas pueden reaccionar de forma inesperada, como pasó la semana pasada en el comedor del CETI de Melilla”. “El vigilante de seguridad es una figura preventiva, no represiva”, sentencia Carbonell.

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